viernes, diciembre 02, 2011

Egipto

Nunca habia tenido tanto miedo en mi vida.

Dicen por ahi los neurobiologos que mas o menos a los veintitres anios de edad uno desarrolla la region del cerebro que le permite asimilar las consecuencias de sus actos y por ende empieza a concebir la nocion de su propia mortalidad.

No hay cosa mas espantosa que correr de la masa enfurecida y alimentada por un incentivo incierto.
En arte estudiamos mucho el comportamiento de la masa, esa perdida de individualismo convertido en vomitada acida de personas sin identidad propia acarreadas por un impetu extraordinariamente terrorifico... es la receta para lo impredecible.

Una cosa es lo que te pasan en CNN, otra es lo que te pasa frente a tus ojos.

Nuestra primera experiencia con el gas lacrimogeno fue algo que nunca imaginamos.
Yo, por reaccion inmediata ante el subito rompimiento del suenio profundo, me asome por la ventana para vislumbrar el tumulto inexplicable que se estaba conformando en la calle de enfrente a la una de la maniana y lo que vi fue lo siguiente: gente acumulada en dos bandos (uno frente a otro) armados de palabras violentas en la boca y piedras en las manos.

Lo pongo asi; lo primero que sientes es un filtro de tipo Hollywood cercandote la vision; solo te falta Matt Damon saliendo de la calle contraria en un tanque de guerra estadounidense para darte cuenta que lo que estas presenciando es en verdad una escena de una pelicula gringa. Pero lo que distingue esto de aquello es que no tienes una pantalla entre medio de lo que estas viendo; en verdad lo estas viviendo.

Regina se desperto. Juntas apreciamos la escena desde nuestra habitacion, encima de uno de los bancos mas conocidos de Egipto, en el condado de Aswan a bastantes horas de camion de la capital. Habian varias fogatas de objetos irreconocibles en el pavimento... y la gente seguia gritandose de un lado a otro de la calle, como si fuera un partido de tenis infernal.

Y luego humo, mucho humo.

Entro una mano de humo espeso al cuarto y nos atraveso por completo. Al principio crei que era humo de cuetes festivos (es la primera y muy ingenua impresion comparativa) pero despues de comenzar a experimentar la horrenda sensacion de alguien lijandome la garganta por dentro entendi, de inmediato, que se trataba de una sustancia agresiva al cuerpo humano. Comenzamos a llorar... pareciamos figuras de anime y al mirarnos al espejo (mientras nos enjuagabamos los orificios faciales) teniamos el rostro rojo; irritado por un combate completamente ajeno a nuestra conciencia.


Afortunadamente eso fue todo, por aquella noche.

Al dia siguiente despertamos ligeramente desorientadas y con una sed barbara para bajar y cuestionar a los intendentes del hostal. Resulto que el enfrentamiento de aquella noche habia sido un resentimiento (que debe tener alguna que otra conexion con el malestar general que se ha desencadenado desde el derrocamiento de Mubarak hasta la enfatica cercania hacia el periodo de elecciones) mostrado por parte de la comunidad Nubia (los capitanes de las embarcaciones egipcias turisticas denominadas coloquialmente "feluccas") en cuanto a la muerte de uno de sus camaradas por parte de un policia borracho (las versiones cambian de boca a boca) que queria forzar un pago de impuestos inventados por el; el capitan se nego y lo agredio con un cuchillo y como respuesta el policia le disparo... una semana despues (es decir, aquella noche) el capitan murio en el hospital y consecuentemente se desato una desconformidad que llego a inflarse hasta evaporarse (literalmente) en una nube de gas lacrimogeno, el mismo que respiramos Regina y yo en nuestro cuarto, a pocas horas de haber llegado al lugar mismo.

Y eso fue solo el principio.

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